Los electrodos básicos (de bajo hidrógeno) llevan un recubrimiento formulado con carbonatos (como carbonato de calcio) y agentes desoxidantes, en lugar de celulosa, lo que reduce drásticamente el contenido de hidrógeno difusible. Esto produce soldaduras más limpias, resistentes a grietas por hidrógeno, con buena tenacidad y propiedades mecánicas superiores. El arco resulta estable pero menos fluido que en otros tipos, por lo que el soldador debe controlarlo cuidadosamente. Estos electrodos requieren almacenamiento en ambientes secos y frecuentemente horneado previo si se han expuesto a humedad. Funcionan mejor con corriente continua y polaridad inversa, y se emplean en trabajos estructurales críticos, puentes, recipientes de presión y componentes sometidos a cargas exigentes.
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